El punto de reorden responde una pregunta simple: ¿en qué momento debo reponer para no quedarme sin stock? Si hoy decides “a ojo”, es normal que vivas con quiebres o con sobrestock. La solución no tiene que ser compleja: basta con medir dos cosas y aplicar una regla.
La lógica base es: Punto de reorden = Demanda durante el tiempo de reposición + Stock de seguridad. Ejemplo: si vendes 5 unidades por día y tu proveedor tarda 10 días en entregar, necesitas 50 unidades solo para cubrir el periodo de reposición.
El stock de seguridad es el colchón contra variabilidad: picos de demanda, atrasos del proveedor, problemas de calidad o logística. Si no tienes datos históricos, parte simple: agrega 20–30% extra en productos críticos y ajusta con el tiempo. Si tienes datos, puedes refinar según comportamiento real.
El segundo elemento es el tamaño de compra (cuánto pedir). Aquí conviene mirar: costos de pedido, descuentos por volumen, espacio en bodega y cash disponible. Una compra grande puede bajar costo unitario, pero también puede matar tu caja y llenarte de stock inmóvil.
Integra esta regla con tu pipeline comercial: si estás por ofertar un contrato, revisa tu inventario disponible y tu capacidad de reposición antes de prometer plazo. No prometas con esperanza: promete con números.
Un buen indicador de que vas mejorando: menos compras urgentes, menos despachos “apagando incendios” y mayor estabilidad en caja. Cuando el reorden está bien definido, tu operación se vuelve más predecible.